Sos esa tinta que manchó mis ojos.
¿Acaso ya no puedo ver?
La misma que manchó mis manos.
¿Acaso te dejé mis marcas?
También aquella que cubrió mi cuerpo.
¿Acaso me fundí con la noche?
Tinta que resbaló sobre un renglón vacío,
fuiste palabra, soneto, parte de un libro de poesía,
o parte de una carta de despedida.
Fuiste recuerdo o historia muy bien guardada en la memoria.
Manchaste mi cerebro
haciéndote pasar por un tumor de conciencia,
abriéndote paso entre mis neuronas,
cautelosa para no borrar tus pasos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario