jueves, 10 de diciembre de 2015

Propiedad Pública.

Hoy te quiero escribir mis dolencias, quiero que me conozcas el cuerpo. Mi cuello, mi espalda, mis caderas, y mis piernas. Llamame como vos quieras, que sea como sea, voy a responder.
Me duele la espalda,
llamame vieja.
Me duelen las piernas,
llamame haragana.
Me duelen los ojos,
llamame chicata.
Me duele el alma,
llamame poeta.
Me duele el corazón,
llamame exagerada
o como quieras, pero por una vez en tu vida llamame Amalia, que a veces se me olvida.

Perdida, mente enamorada.

Estás dando vueltas en mi cabeza y no sé en que vuelta encontrarte.
Te comienzo a sentir y me doy la vuelta para agarrarte.
Mis sentidos me fallan y te pierdo de vuelta.

¿Dónde te escondés cuando quiero verte?

De mañanas despiertas.

Buenos días, hoy estas más limpia, brillante y traslúcida.
Te toco y me involucro en vos.
Ya somos uno siendo dos, por favor no dejes de sumergirme en tu frialdad.
Ese es el primer impulso, el que me despierta, el golpe con mis manos chorreantes de tu fluido en mi rostro.
Buenos días, ahora ya estoy lista y arranco el día A CARA LAVADA.
Alterados se defienden cuando nadie los ataca. Violentos por naturaleza y bien alimentados por la sociedad. Pueden hacerlo pero no quieren pensar. La cultura no tiene lugar en sus cabezas o no la quieren dejar entrar.
Aquel que intente ayudar a que esos cerebros no mueran, será entre ellos un enemigo y conmigo será el salvador.
Héroes de mil batallas, peleas con respeto y educación.

A los profesores con todo mi amor.
Quién se halla despedido del árbol para transformarlo en una resma, 
que levante la mano.